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La monarquía, como institución
de gobierno, es la más antigua del mundo. En
el caso de la británica, la Reina Isabel II es
descendiente directa del Rey Egbert
quien unió la actual Inglaterra en su reinado
cerca del 829. Desde entonces, la única
interrupción en la historia de esta monarquía
fue entre 1649 a 1660, el único
periodo republicano en la historia de Inglaterra. Sin
embargo, actualmente la Reina más que un
Jefe de Estado es el símbolo más
importante de la unidad nacional; su título actual
es “Isabel II por la Gracia de
Dios y del Reino Unido de Gran Bretaña
y Norte de Irlanda y de sus otros Reinos y Territorios
Reina, Jefa de la Commonwealth, Defensora de la Fe.”
¿Y qué significa ser
“Jefa de la Commonwealth”?
Aunque la sede de la monarquía está en
Inglaterra, la Reina es también jefa de estado
en otros Estados. La forma de funcionar de esto es que
la Reina es representada por un
Gobernador General nombrada por ella y un consejo
de ministros del país correspondiente y con completa
independencia del gobierno británico. Muchos
de estos países incluso son repúblicas
o tienen sus propias monarquías.
Legalmente, el poder de la Reina es
como jefe del Poder Ejecutivo, forma parte del Poder
Legislativo, encabeza el Poder Judicial, es
Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la
Corona y Gobernador Supremo de la Iglesia de
Inglaterra. Sin embargo, como resultado de la evolución
histórica y social, el poder
absoluto de la monarquía se ha ido reduciendo
gradualmente y la Reina actúa ahora con la asesoría
de sus ministros. Como símbolo nacional, la Reina
y la Familia Real participan en muchas ceremonias tradicionales,
asimismo, visitan diferentes partes del Reino
Unido y muchos otros países en trabajo
de relaciones públicas. Igualmente, las obras
de caridad es trabajo importante de la Familia Real.
Tal vez lo que más llama la
atención a turistas y que forma una parte importante
del patrimonio nacional británico es la colección
de joyas que portan la Familia Real.
Esta colección incluye coronas, joyas, regalos
de otros soberanos, placas, órdenes, insignias,
medallas, vestidos, pilas bautismales, etc. Estos tesoros
las puede ver el público en general pues se exhiben
en la Torre de Londres. Menos conocidas
son las joyas privadas de la familia que la
Reina Isabel II luce en sus apariciones oficiales
y que son herencias de sus ancestros y otros miembros
de la Familia Real. El inventario de las joyas de la
corona se hizo en 1987; gracias a esto hoy sabemos que
la Reina cuenta como mínimo 14 diademas (que
sólo pueden llevar las mujeres casadas), 37 pares
de pendientes, 14 relojes, 15 anillos, 6 colgantes,
37 pulseras, 58 collares y 105 broches.
Esto como mínimo pues desde entonces, se han
incorporado a la colección varias piezas más.
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